Una "legalización" de los ruidos molestos

Insólito: La Municipalidad de San Luis permitiría aumentar los decibeles que emiten los boliches

Con el título "Buscan modificar la ordenanza por ruidos molestos y actualizar los límites permitidos", la agencia de noticias de la municipalidad capitalina informó que "El objetivo es actualizar los parámetros de la norma y dar lugar a un pedido de propietarios de bares y boliches de San Luis" porque, "los niveles máximos están muy bajos", según la directora de Medio Ambiente, Luisina Casale. La funcionaria indicó que “la idea es trabajar en una nueva ordenanza para aumentar los límites y que los bares y boliches puedan trabajar legalmente”.

En definitiva, se trata -ni más ni menos- que legalizar lo que hoy son ruidos molestos. Más que a los 'especialistas', deberían consultarle a quienes viven en las zonas afectadas.

Es conocido por todos los vecinos de la ciudad, las quejas permanentes por los ruidos molestos que se producen, principalmente en el centro capitalino los fines de semana, a raíz de la actividad de los boliches, fundamentalmente en la Avenida Illia, donde hay un sanatorio y habrá otra institución de salud, además de los cuatro hoteles que quedan funcionando y decenas de viviendas privadas.

Justo es reconocer que la demanda no solo es por la música que emiten los locales nocturnos, sino también por quienes circulan por la zona, aunque durante la pandemia la situación esté aplacada.

Según el informe publicado en Agencia La Ciudad, la Dirección de Medio Ambiente trabaja en conjunto con especialistas de la Universidad Nacional de San Luis para la elaboración de un mapa que permita cotejar los niveles de contaminación sonora en distintos puntos de la Ciudad y establecer nuevos parámetros para bares y boliches.

La Ciudad comenzó a trabajar en la modificación de la ordenanza de Ruidos Molestos o Ambientales que rige desde el año 1993.

Los cambios a la normativa son desarrollados desde la Dirección de Medio Ambiente, a través de un trabajo conjunto con concejales y distintas instituciones y profesionales del Colegio de Profesionales de Higiene y Seguridad, y la Universidad Nacional de San Luis (UNSL).

Luisina Casale, directora de Medio Ambiente, explicó que a partir de la inquietud de propietarios de bares y boliches surgió la necesidad de hacer una nueva ordenanza y actualizar la 2495, que establece parámetros límites para ruidos. “Es una norma que quedó muy antigua porque los niveles máximos están muy bajos, son del año ’92, cuando San Luis era muy chico”, dijo.

En rigor de verdad, del '92 a la fecha, lo único que ha cambiado es que se han construído cuatro o cinco torres de departamentos, no todas en el microcentro. Lo demás, ha sido una lavada de cara de la ciudad, con plantas, veredas o alguna que otra modificación. Pero la estructura sigue igual, al menos donde están ubicados la mayoría de los boliches.

En el mismo sentido, la funcionaria comentó que “la idea es trabajar en una nueva ordenanza para aumentar los límites y que los bares y boliches puedan trabajar legalmente”.

Traducido: No les vamos a hacer cumplir la ordenanza vigente, sino que la acomodaremos para no tener que cobrarles multa.

De acuerdo a la ordenanza vigente, los parámetros permitidos tienen un valor máximo de 45 decibeles (dba) nocturnos y 50 diurnos. Cifras que, de acuerdo a las mediciones actuales, son superadas por los distintos establecimientos nocturnos.

“Se establecen parámetros límites para distintas zonas: industrial, residencial y comercial. Por ejemplo, si un boliche se quiere instalar en el centro de la Ciudad, tiene que cumplir con esos parámetros límites que establece la ordenanza. Hoy los decibeles máximos son muy bajos, entonces nunca se puede cumplir con la norma”, remarcó Casale.

Mapa de ruido

 

Para la confección de la nueva normativa, previamente se creará un mapa de ruido en distintas áreas de la Ciudad, señala la información dada a conocer.

“A partir de ese mapa podremos establecer parámetros límites para que se puedan cumplimentar. La idea es armar un grupo de trabajo con profesionales y a través de un nuevo convenio con integrantes de la Tecnicatura de Seguridad e Higiene de la UNSL”, señaló Casale a la publicación municipal.

En el mismo sentido, expresó que desde otras instituciones también hubo contactos para formar parte del proyecto. “Se acercaron profesionales particulares que pusieron a disposición equipamiento y también el Colegio de Profesionales de Higiene y Seguridad realizará aportes”, indicó, finalmente.

¿Después de esto vendrá la "legalización" de los escapes libres...? ¿Estarán dentro del mapa del ruido aunque vayan circulando? ¿Los ruidos en una ciudad 'más grande', como pretende la funcionaria, no molestan? ¿La UNSL se prestará para semejante despropósito?

Informe: Gustavo Senn, con información de Agencia La Ciudad
gustavoesenn@gmail.com

 


 

 

 

 

 
   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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