Una crónica con final anunciado

No le dieron el grado de profesor Consulto a Tato Iglesias

San Luis (Pelr) 17-11-10. El Consejo Superior de la Universidad Nacional de San Luis desaprobó, por 12 votos a 6, el otorgamiento del grado de Profesor Consulto a Roberto "Tato" Iglesias. La decisión del máximo órgano de gobierno de la UNSL abre el debate sobre la reglamentación vigente y la valoración de los antecedentes docentes de quienes pueden acceder a ese reconocimiento por la trayectoria desarrollada. El tema no es solo académico, sino político, ya que la actual normativa está enraizada en la universidad neoliberal y deja de lado las experiencias de construcción popular como fue la Universidad Transhumante que llevó adelante Tato.

Inmediatamente después de conocida la aprobación de ese grado por el Consejo Directivo de la Facultad de Cs. Humanas, este medio sostuvo que la etapa que vendría sería más difícil y se anticipó que el resultado en el Superior sería el que finalmente se produjo ayer. No por "mirar debajo del agua", como comunmente se dice, sino por conocer los paradigmas en dónde se mueven algunas facultades, proclives a la publicación de "papers" como métido de validación; la investigación por sobre la docencia y la dirección de Tesis como sumadores de puntaje al Currículum Vitae.

La decana de la Facultad de Cs. Humanas, Marta María Pereyra González, dijo en esos días en que el CV de Tato había pasado la instancia del Directivo, que era necesario revisar la reglamentación para otorgar el grado de profesor Consulto o Emérito, porque los parámetros de la actual norma dejaban fuera, justamente, a profesores que habían hecho un culto al trabajo con alumos y dejaron plasmada la investigación de campo en otros órganos de difusión distintos a los de las publicaciones científicas que habitualmente son de consulta en algunos estamentos universitarios.

"Acaba de terminar la Reunión del Consejo Superior de la Universidad Nacional de San Luis, donde por 12 votos contra 6, denegaron el pedido de colegas para que me otorguen el cargo de Profesor Extraordinario Consulto", contó Roberto "Tato" Iglesias a sus familiares, amigos y colegas en un correo electrónico donde adjuntó una carta que había dirigido a quienes juzgaron sus antecedentes, particularmente a Violeta Guyot y Arturo Roig que fueron los firmantes del dictamen contrario. La nota escrita hace mas o menos un mes, anticipaba el resultado que finalmente se produjo.

En ella, además de sostener con argumentos y antecedentes lo que hizo a lo largo de su dilatada trayectoria, trae a colación algunas anéctodas que son de mucho valor para poner en el tapete la pobreza de los argumentos de algunos sectores. Relata, por ejemplo, lo sucedido con el escritor Eduardo Galeano, a quien se lo distinguió con el título de Dr. Honoris Causa, el máximo galardón otorgado por la Universidad. El Uruguayo, después de responder con una finísima ironía, ni siquiera vino a buscar la distinción.

Dice Tato: "Hay miles de ejemplos, pero cito dos. El primero es Eduardo Galeano. Uno de los escritores latinoamericanos con mayor reconocimiento en el mundo. Cuando se lo propuso como Dr. Honoris Causa de la Universidad Nacional de San Luis, se demoró cuatro años el Expediente. El Consejo Superior de aquél entonces, preguntaba por títulos, masters, doctorados y diferente tipos de cartones. Eduardo no había estudiado en Universidades. Es más, cuando le preguntaron en la conferencia de prensa que dio en el Salón de los Escudos, acerca de adonde había adquirido tantos conocimientos, respondió muy suelto de cuerpo: “en los bares de Montevideo”. A fin de “ayudarlo”, le mandamos una carta pidiéndole por favor que mandara un currículo. Inolvidable: mandó un fax encabezado por un título que decía: “Ridiculum”. Y el contenido del mismo decía: “soy escritor”. Extraordinario. Finalmente, cuando se decidieron a darle el título, obviamente que no quiso venir a buscarlo".

"El otro ejemplo, es Don Raimundo, campesino del Movimiento Campesino de Santiago del Estero, analfabeto de no saber leer y escribir, pero alfabeto político. Académico en su forma de pensar y decir. Analizaba con extraordinaria claridad la realidad mundial, latinoamericana, argentina, santiagueña, conocía los problemas que aquejaban a sus compañeras y compañeros, analizaba sus causas, proponía como transformarlos. Un pensador. Y nunca había ido a una escuela. Falleció hace poco y aprovechamos para homenajearlo".

La educación popular tiene eso que no muchos están dispuestos a reconocer, ya que desde la educación neoliberal prefieren mantener el conocimiento apresado el oscuros lenguajes "científicos" que lo preservan del vulgo y reconoce a sus poseedores como personas "destacadas" dentro de la sociedad por su nivel de intelecto y su hablar difícil.

Es una pena -y paso a la primera persona para redactar- que esta Universidad, mi Universidad, no se haya animado a repensarse, a dar un salto cualitativo en torno a las políticas educativas, a la valoración de la actividad docente como tal, al contacto con la realidad "real" y no la de los libros. Más allá del profesor Iglesias, que hoy es quien sufre las consecuencias de los resabios del neoliberalismo. Hoy es Iglesias, mañana será otro. Lo que está en discusión es el paradigma, la posición política frente a la Educación. La Educación al servicio de qué o de quien, es la pregunta que deja este resultado.

No soy amigo personal de Tato, pero valoro y respeto su trayectoria, su posición frente a la vida y la pasión militante que le puso a la Educación Popular, así con mayúsculas.

Insisto, en primera persona, es una pena que la UNSL no haya aprechado esta oportunidad para repensarse en su tarea diaria de formar.

Informe: Gustavo Senn
gustavosenn@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 
   
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