¿Pantalones largos o apenas unas bermudas?

Los intendentes de La Capital se reunieron con funcionarios para pedir obras

San Luis (Pelr) 05-05-10. La metáfora de "ponerse los pantalones largos" ha quedado perimida por el uso, pero en la primera mitad del siglo 20 tenía su significado: era dejar de ser niño de pantalones cortos para comenzar a transitar la vida de hombre, ya con las piernas cubiertas y decisiones propias. Los intendentes del departamento La Capital, a lo sumo se pusieron una bermudas, al reclamarle obras al gobierno de San Luis que necesitan a gritos en sus localidades. Los "pantalones largos" se los pondrán el día que pidan por una distribución equitativa de los fondos coparticipables.

En algún momento fue la firma del "Pacto Provincia - Municipio", ahora con un nombre "aggiornado" se lo denomina "Plan Regional de Obras Públicas", pero en el fondo son lo mismo: los intendentes piden y la provincia construye lo que quiere, con quien quiere y obviamente, los laureles son -indiscutiblemente- para el dueño de la billetera.

Varios intendentes tienen en claro esta ecuación, pero no quieren "sacar los pies del plato" y prefieren tener una actitud mendicante a "ponerse los pantalones largos" y reclamar lo que en verdad deberían tener por derecho propio: una coparticipación más alta de los recursos que recibe la Provincia, ya sea por recaudación propia o por los fondos que le envía la Nación.

Ayer se reunieron los del departamento La Capital con los funcionarios de la Provincia para pedir una terminal regional, mejoras en el sistema cloacal de Juana Koslay, un hospital en Balde, la mejora de otros centros de salud, reconstruir el ultra deteriorado camino que bordea El Volcán entre el Monolito y el puente ubicado sobre la ruta 20, conectar esta localidad con Potrero de los Funes... y la lista sigue.

La ministra de Infraestructura, Stella Rubino de Catalfamo, con justa razón, dijo que "muchas de esas obras son de jurisdicción municipal". Hablaba, seguramente de las de asfalto y cloacas que le pidieron.

Pero sin plata no se pueden hacer y los municipios sanluseños, en el contexto nacional, son los que menor participación en la distribución tienen. En promedio, los municipios del país reciben el 11% de la masa de dinero, pero en San Luis apenas rondan el 5%.

Estos índices, sumados a la precarización laboral en el Estado -con una abultada cifra de trabajadores en negro, con contratos "basura"- y una mayor relación de dinero por habitante, son en gran medida los factores del "milagro puntano", que lleva agua para el molino del gobierno, pero deja afuera al grueso de la población en materia de distribución, ya sea de dinero como de calidad de vida.

"Hace 20 años que me venís preguntando lo mismo", dijo a este periodista, molesto Adolfo Rodríguez Saá, en ocasión de cerrar el fallido "díalogo político" que se abrió el año pasado sin ningún resultado a la vista hasta hoy. Hace más de 20 años que este periodista insiste en que debe aumentarse la masa de dinero que reciben los municipios y permitir que se manejen los fondos de manera autónoma. No por ser más inteligente ni visionario que nadie, sino por conocer los números que se manejan en otras provincias. Solo La Rioja está peor que San Luis.

En off, son muchos en el oficialismo los que reconocen que esto debe ser así, pero nadie se anima a reclamar en voz alta.

Con justa razón San Luis reclama al gobierno federal una mayor coparticipación de los ingresos públicos -aunque según se indica reciba fondos en una relación 1,7 a 1 (la cifra mayor es para nuestra provincia) comparado con otras jurisdicciones-

Actualmente algunos impuestos no son coparticipables y otros perjudican la recaudación de los que si lo son. Las retenciones al agro, por ejemplo (que se distribuye con un mecanismo distinto), afectan los ingresos del impuesto a las ganancias, que si es coparticipable.

Pero Rodríguez Saá, quien no saca de su boca la "discriminación" a la que según él es sometida San Luis, guarda un prudente silencio sobre lo que ocurre tierras adentro de sus dominios y pide más para manejar a su arbitrios y los intendentes hacen un coro "silencioso" abandonando lo que por derecho les corresponde, según los criterios que manejan otros estados provinciales.

Las autonomías municipales hace mucho que están jaqueadas. Hay un avance permanente de la Provincia sobre sus pobladores, pero nadie parece dispuesto a "ponerle el cascabel al gato" para no perder "la bendición del dedo" de los caudilllos puntanos.

Así las cosas, los intendentes seguirán mostrando sus piernas peludas por debajo de las rodillas ya que no logran la mayoría de edad política para hacerse merecedores de los "pantalones largos" que les corresponderían cuando ya se han transitado 26 años de democracia y la patria cumple sus dos siglos de vida.

Quizá algún día "Dios y la Patria" se lo demandarán o a lo mejor serán los propios habitantes los que se lo reclamen, cuando no puedan dar solución a los pedidos que tienen día a día sobre sus escritorios.

Informe: Gustavo Senn
gustavosenn@gmail.com

 

 


 

 

 

 
   
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