Crece la cría de búfalos en Argentina y busca insertar
sus productos en el mercado
Según datos del Ministerio de Agricultura existen en el país
alrededor de 100 mil cabezas de estos animales. Los rodeos se ubican
en zonas de bajos, inundadas, de mucho calor y alta humedad.
Tanto la extensión de la frontera agrícola, hoy por
hoy mucho más allá de la Pampa Húmeda, como su
consecuencia inmediata que es el desplazamiento de la ganadería
a zonas marginales, provocaron hace unos años la aparición
de una nueva actividad en Argentina: la cría de búfalos.
La producción de carne de búfalos es una actividad
en formación porque, aunque la cría y engorde tiene
algunos años de desarrollo en las provincias de Entre Ríos,
Formosa, Corrientes y Chaco, todavía falta mucho trabajo para
hacer un negocio masivo.
Según las estadísticas del Ministerio de Agricultura
de la Nación hay en el país unos 100 mil búfalos,
aunque todavía no se ha terminado de censar estos animales
porque o existía un sistema de trazabilidad para el registro
de los mismos.
“El búfalo es conocido en el país y los productores
saben que se puede criar sin problemas en zonas de bajos, inundadas,
de elevada temperatura y gran humedad.
Igualmente, hay que avanzar en la comercialización porque
una vez que el producto sea conocido y se masifique su consumo habrá
que estar preparado”, dijo a redagroactiva.com Armando Cadoppi,
criador del Delta del Paraná.
En la actualidad esta incipiente actividad es una herramienta de
desarrollo económico que se está imponiendo en zonas
marginales “por su capacidad de adaptación y eficiencia
en la conversión de forraje en carne superior a la de los vacunos”,
aseguró Cadoppi.
La cantidad de ejemplares en tierras argentinas ha crecido en los
últimos años porque, según los criadores, la
búfala vive unos 20 años y puede generar terneros hasta
los 16 ó 17 años, entonces es un animal que no se envía
a faena. “Por lo general las hembras se retienen y hay un crecimiento
significativo de existencia”, enfatizó el productor.
Desde el grupo de criadores de búfalos del Delta del Paraná
logramos en el año 2000 la diferenciación en el Senasa
para que esta entidad reconozca a la carne de búfalo para consumo
humano, que apruebe etiquetas para comerciarlo como una carne distinta
a la vacuna.
Carne sabrosa y magra
Las bondades de la carne de búfalo del Delta del Paraná
tienen que ver con un menor contenido de colesterol y grasa intramuscular,
a la vez que mayor concentración de hierro y proteínas
que la carne vacuna tradicional. En este sentido, Cadoppi agregó
que sus animales “son alimentados naturalmente, con pasturas
de la región del Delta”.
Además el productor dijo que cuentan con aval técnico
que ratifican sus declaraciones. “En 2003 hicimos un estudio
junto al Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA, con
aproximadamente una tonelada de carne, que arrojaron estos resultados
reales”, puntualizó.
Inserción en el mercado
Por otra parte, Armando Cadoppi comentó que “en el 2007
logramos que la Unión Europea autorice la importación
de carne de búfalo para poder hacer el primer envío
de América al viejo continente e iniciar un mercado que no
existía”.
En tanto, en Argentina desde 2003 se está buscando ampliar
la venta interna de carne de búfalo en restoranes como una
carne diferente.
Igualmente, el criador insiste en que “hay que desarrollar
una cadena íntegra por lo que estamos trabajando para que se
pague de manera diferencial el cuero de búfalo. También
hacemos salame y otros derivados para demostrar a los consumidores
que los búfalos del Delta son tiernos y sabrosos”.
Vacas a feed lot y búfalos a los campos marginales
Finalmente, Cadoppi predijo un futuro muy alentador para la actividad
debido a que, desde su punto de vista, “el búfalo seguirá
creciendo por la sojización que sufre el país que desplaza
a la ganadería a zonas marginales con pastos más duros
y climas más extremos. En este contexto el búfalo tendrá
mayor protagonismo a la vez que el vacuno irá yendo al encierro
o feed lot”.