Festejos por el año nuevo en el límite de San Juan, Mendoza y San Luis

Huarpes, Ranqueles y Mapuches celebraron el “Inti Raymi” o “We tripamtu”

El ritual que simboliza el inicio del ciclo de la vida se realizó el sábado último recibiendo los primeros rayos del sol del invierno. La ceremonia había comenzado el viernes a las 18, cuando se comenzó a encender el fuego.

El gobernador de la Provincia, Claudio Poggi, asistió a esta ceremonia de la que participaron miembros de las comunidades Huarpe, Ranquel y Mapuche, para recibir con solemnidad la salida del sol que marca el comienzo del año nuevo en el hemisferio sur. El ritual simboliza el inicio del ciclo de vida de la tierra.

Cerca de las 7:30 del sábado, el gobernador Poggi arribó al límite tripartito con San Juan y Mendoza. Allí lo esperaban miembros de las comunidades Huarpe, Ranquel y Mapuche. La jefa de Programa Culturas Originarias, Pascuala Guakinchay, el lonco Ranquel, Daniel Sandoval, el cacique Huarpe Miguel Calderón y Eva Cayú, representante de la comunidad Mapuche quien vino desde Viedma, Rio Negro, para oficiar la ceremonia central, recibieron al gobernador.

Las actividades comenzaron el viernes con el encendido del fuego a las 18:00. Cerca de las 20:00 recibieron a las comunidades invitadas y luego dieron paso a una cena y ronda de cuentos y leyendas. Pero la celebración no concluye allí, ya que el momento culmine es recibir los primeros rayos del sol de invierno que es el momento donde comienza el “Inti Raymi” o “We tripamtu”, el año nuevo.

Reunidos en el SUM de la escuela digital Xumucpe, el cacique Miguel Calderón, le dio la bienvenida a las autoridades gubernamentales y a los vecinos: “Es muy bueno que vengan a conocer y se involucren en este ritual. Esto nos ayuda a conocernos más”.

Miguel explicó la importancia que esta vivencia tiene para la comunidad: “Esta es una ceremonia muy emotiva ya que es el festejo del año nuevo de los Pueblos Originarios. En este tiempo se empieza a preparar la tierra para un nuevo ciclo de vida. Esto representa nuestra cosmovisión, nuestro sentir”.

La jefa del Programa Culturas Originarias, Pascuala Guakinchay coordinó la ceremonia. “Este horario tiene que ver con la salida del primer rayo de sol. Nos vamos a reunir alrededor de nuestro abuelo, que es el fuego. Si el esto sale bien es porque todos pusimos la mejor energía, predisposición y mejores deseos”, explicó.

“Nosotros estamos celebrando el año nuevo y la pregunta que nos hacían a quienes invitamos fue ¿Cómo el año nuevo? Es cuando empieza el ciclo de la vida, cuando se pone la semillita para seguir con el ciclo. Florecer, dar frutos”. En esta ceremonia se piden buenos augurios, a la salida del sol se piden cosas buenas “tenemos que generar un espacio propicio, por eso pedimos especialmente que aquel que no sienta de corazón estar en la ceremonia que no esté”, manifestó Pascuala.

Ya cerca del fuego, comenzando el rito, todos los presentes unidos en un círculo iniciaron una caminata en sentido contrario a las agujas del reloj. “Esto es para crear la ilusión, la magia, de volver el tiempo atrás, a ese momento en que nuestra gente era feliz, antes de la llegada de los colonos”, aseguró Pascuala.

Mientras esperaban los primeros rayos del sol cada uno brindó una ofrenda con un pedido especial, algunos lo hacían en voz alta y otros 3n silencio. Luego en un pozo enterraron yerba, sal y verduras (papas y zapallo cortados en cubitos), que simbolizan la prosperidad de la tierra, que el agua sea limpia y pura, y que las cosechas den buenos frutos.

Eva Cayú vino desde Viedma, Río Negro, para acompañar a sus hermanos Huarpes en este día tan especial, ya que el año pasado ellos la ayudaron a preparar la realizada en el sur del país. “Esta es la ceremonia más importante que tenemos en el año porque se renueva toda nuestra energía y el movimiento de la tierra, de las plantas, toda la cosmovisión de lo que nos representan y respetamos”.

“Acá estamos en la gloria porque no hace frio pero allá, en el sur, estamos dos días a la intemperie, sin techo y sin baño. Nosotros ansiamos estar a la intemperie porque estamos en contacto con la naturaleza, sería como un retiro espiritual. Lo necesitamos, nos sacamos todo lo malo del año y renovamos nuestras energías”, manifestó con orgullo Eva.

“Las abuelas nos dicen que si queremos ser buenas personas tenemos que tener un solo pensamiento no podemos tener dos, porque si tenes dos pensamientos tenes del bien y del mal y eso no sirve”, concluyó Eva.

 

 

 

El zapallo y la papa para la prosperidad de la tierra

 
   
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