"Callejerazo" en la siesta puntana

Artistas callejeros se manifestaron contra la censura de sus actividades

En la víspera, artistas callejeros de San Luis se solidarizaron con sus pares porteños y 'abrieron el paraguas' por la iniciativa que impulsa el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, para modificar el Código Contravencional que apunta contra la actividad artística en la vía pública al que considerarían un "ruido molesto". "Los malos ejemplos se extienden con mucha rapidez", aseguró a este medio un viejo teatrero.

Semanas atrás el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires envió a la Legislatura porteña el proyecto 1664-J-18 que, entre otras normativas modificatorias del Código Contravencional, apunta contra la actividad artística en la vía pública y a aquello que podría ser considerado un "ruido molesto". Ayer por la tarde, casi en consonancia con la actividad que se realizaba en San Luis, la Legislatura Porteña también era escenario de protestas por parte del colectivo de artistas callejeros.

Alrededor de las 14, los artistas que se habían convocado en la Plaza Pringles, hicieron una ruidosa y musical recorrida por las calles céntricas de la ciudad. Pasaron por el edificio de los Tribunales e hicieron allí sus malabares para manifestar su preocupación.

De regreso a la Plaza Pringles, Joaquín Facini dijo estas palabras:

"Si la calle se calla, el pueblo se duerme,
si el arte se reprime, el pueblo atrasa
si hay que pedir permiso, se excluye medio mundo
si se multa un trabajo, la ley es injusta
si denuncian anónimamente, encarcela el que quiere
si se usa la policía para esto, es distracción pura
si no reaccionamos, somos cómplices.

Si se reforma la ley 1664-J-18 la primera consecuencia es que nos quitan la calle: el espacio donde se junta el mundo. En la esquina coexisten todas, sí, todas las personas.

Con esta reforma, vienen por nuestros derechos. Por el tuyo y por el mío. Nosotros proponemos águilas y cóndores, nosotros sobrevolamos la injusticia.

Quieren meter el arte sólo en teatros y cajitas musicales; nosotros, que vuele libre, que respires el arte que olemos, queremos que el ruido que escuches sea más afinado que una bocina, que tenga la belleza de una guitarra campera en el colectivo.
Nosotros democratizamos el arte, ellos lo cajónean. Nosotros, callejeamos el arte, lo servimos al alcance tanto de quién puede ir al teatro como de quién nunca vio un malabar en su vida.

Yo no pido permiso, no quiero su permiso, escupo ese y cualquier papel semejante. Queremos inundar de melodías la peatonal, echar a volar cuentos en la plaza, llevar al semáforo el arte de tirar elementos al cielo y no dejarlos caer. Puteamos la idea de hacer malabares para pagar impuestos y llegar a fin de mes. Los malabares son para otra cosa, son para sorprenderte camino al trabajo, donde no lo esperabas.

Si no compartimos, sino expresamos el arte no existimos cómo artistas y no existimos cómo trabajadores.

Nosotros desobedecemos reformas, las exponemos y gritamos nuestra desobediencia a todas las leyes que sean injustas y no por loca rebeldía, sino en un acto conciente de lo peligroso que es esta reforma, tanto en su práctica violenta, cómo ideológica.

Te van a privar de ir cantando en la calle.

Llámenos locos exagerados, gritenos extremistas, que no es para tanto, griten ahora, háganlo ya, aprovechen ahora porque hoy vienen por la expresión artística pero mañana evolucionan progresivamente a la prohibición de toda expresión.

Si la calle se calla, el pueblo se duerme.

Nos quieren grises, productivos y sumisos. No nos quieren creativos. Nos quieren serviciales, máquinas de servidumbre que no se distraigan de su tarea.

Vos policía, ¿hasta cuándo vas a obligar a cumplir leyes sin preguntarte si son justas o no? Hasta cuando nos vamos a pelear entre la gilada (uniformados contra no uniformados) por y con normas del poder hegemónico?

Cómo artistas callejeros y como trabajadores informales gritamos:
A DESPERTAR, A DESPERTAR!
QUE SI LA CALLE SE CALLA, EL PUEBLO SE DUERME
NOS QUIEREN CALLAR, CON ESTA LEY NOS QUIEREN DORMIR.
¡¡MINGA!! NOSOTROS, ¡YA ESTAMOS DESPIERTOS!

El 12 de Junio por medio de un comunicado de parte de Alejandro Cabrera Britos, principal coordinador del F.A.A.O, (Frente de Artistas Ambulantes Organizados) se dio a conocer el proyecto de Ley 1664-J-18 propuesto ante la Comisión de Justicia de la Legislatura Porteña por Horacio Rodríguez Larreta, entre otros, que plantea una reforma del Código Contravencional y pacta un gravísimo ataque a los derechos de los artistas callejeros, trabajadores independientes y principales exponentes de la cultura en la calle.

En el mismo comunicado, Britos expresa las distintas cláusulas a modificarse como la contravención anónima, donde antes había un denunciante físico, lo que da lugar a la industria de falsas denuncias; la recuperación de “todas las facultades de accionar” por parte de la policía, lo que se traduce en más inversión en las fuerzas represivas contra los artistas callejeros; aumento de multas y detención de hasta 5 días por “ruidos molestos”.

Fotografías gentileza Caro Leaniz y Carlos Facini.


 

 

 

 

 

 

 
   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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