El boleto de Transpuntano sigue a $ 1,50
Los ‘federales’ y Laborda le dijeron No
al aumento pedido por el Ejecutivo
San Luis (Pelr) 20-07-12. Luego de un largo debate, donde los que
antes decían ‘blanco’ hoy dicen ‘negro’
y los que decían ‘negro’ hoy se inclinan por el
‘blanco’, finalmente el Concejo Deliberante capitalino
rechazó el aumento del 50 % que pidió el Ejecutivo Municipal
al boleto de servicio urbano de pasajeros, brindado por la estatal
Transpuntano. El resultado fue de 9 a 5, donde votó hasta la
presidente Zulema Rodríguez Saá aun cuando no lo tiene
permitido. Raúl Laborda acompañó a los ‘federales’
en el voto.
El encargado de abrir el debate, fue el ‘federal’ Jorge
Pereira, quien como ya se había anticipado, se basó
en el voto negativo señalando el aumento de empleados generados
en la empresa y los montos que perciben los directivos, siendo que
en la administración anterior no cobraban sueldos, pero porque
antes los directivos formaban parte del gabinete municipal, cosa que
ahora no ocurre. Pereira sostuvo que en el último trimestre
la empresa generó una ganancia superior a los 141 mil pesos,
con lo que no se veía la necesidad del aumento. Este análisis
que hicieron los ‘federales’ fue poco serio, puesto que
no se pueden analizar los ingresos y egresos de una empresa por trimestre,
sino al menos por semestre, porque mensualmente son distintos los
ingresos y los egresos; por ejemplo el pago del medio aguinaldo se
hace en dos meses (julio y diciembre) y si uno analiza fuera de esos
meses, los egresos no son tan ‘reales’. Lo mismo pasa
con muchas erogaciones.
En ese sentido, fue Néstor Menéndez el encargado de
intentar rebatir los pobres argumentos esgrimidos por Pereira. Por
ejemplo señaló lo que ya había informado a la
prensa el presidente de Transpuntano, Ignacio Campos, de que hay más
empleados porque ahora están cumpliendo el convenio colectivo
de trabajo de la UTA, que obliga a tener más de dos empleados
por colectivo, para cubrir los horarios normales y los franqueros;
lo que indica que en la era Lemme solamente tenían en blanco
a una parte del plantel y en negro al resto. Sobre los ingresos de
los directivos actuales, Menéndez admitió lo que es
inevitable, pero señaló que en la anterior gestión,
en lugar de sueldos, los directivos “cobraban viáticos
de hasta 2 mil pesos por día”, algo que fue presentado
“en la justicia penal” a principios de año por
la asesora legal del municipio Estela Aragón, entre otras causas
que se denunciaron en ese momento.
A su turno, Francisco Guiñazú dijo que en el primer
semestre, Transpuntano perdió $ 1.388.17,12 -Rosso interrumpió
para señalar que “nosotros tenemos los datos que nos
tiró la empresa, esos datos que usted está dando no
están en el expediente”-, lo que habla muy mal de los
‘federales’, en cuanto admiten que no se molestaron en
recabar todos los datos necesarios para llegar a un análisis
medianamente coherente, sino que se conformaron con los datos ‘que
tenían’ y que les servían para apoyarse para negarse
al aumento del pasaje. Hay que renovar 15 o más unidades del
año 2006, que en el Pliego da un plazo de 5 años de
antigüedad, por $ 10.500.000 “que sin dudas vamos a tener
que afrontar en el corto plazo”. “No podemos que la inflación,
en el país, nos está golpeando y que el boleto no tiene
un aumento desde 2008. El gasoil, en ese tiempo, estaba a menos de
un peso y hoy está más que quintuplicado en su valor”.
Guiñazú les refregó a los ‘federales’
cuando éstos ‘rogaban’ que el Concejo les aprobara
el aumento del boleto en la gestión ‘federal’ de
Lemme, y que se debió al contrato “firmado por, el entonces
presidente (de Transpuntano), señor (Sebastián) Ricco
con Dominio Gallard y que obligaba a la empresa a tener que pagar
124 millones de pesos en cinco años (por la compra de las unidades
usadas a precios de cero kilómetro), más de 24 millones
de pesos anuales y más de 2 millones mensuales; y ese era el
motivo por el cual ustedes pedían el aumento a $ 2,00”.
Y aquí se produjo una nueva incoherencia ‘federal’,
cuando el edil Alejandro Sosa a los gritos le espetaba a Guiñazú
“pero nosotros pedíamos el boleto a 1,80”, a lo
cual Guiñazú le refrescó la mala memoria a Sosa,
señalándole que el pedido de aumento era “escalonado
y llegaba a $ 2,00” y ahora ni siquiera se plegaron al proyecto
de González Espíndola, quien propuso un aumento del
20 %, que llevaba el costo del boleto a $ 1,80. Si bien, en ese entonces,
Guiñazú se opuso al aumento pedido por los ‘federales’,
se basó en que primero quería que los directivos de
Transpuntano presentaran al Concejo Deliberante el contrato entre
la empresa y Dominio Gallard, algo que jamás logró que
acercara Ricco; mientras que en esta oportunidad, los concejales tuvieron
la documentación que le requirieron al actual presidente Ignacio
Campos. ‘Pequeñas’ diferencias que hablan de quién
es un poquito más transparente que quién.
Tras las palabras de Guiñazú, le tocó el turno
a un más que incoherente Carlos Rosso, quien además
demostró en plena sesión su intolerancia, toda vez que
en un momento del turno del radical pidió la interrupción
y le fue concedida, mientras que minutos después, fue Guiñazú
el que le pidió una interrupción a Rosso, pero como
no le convenía lo que iba a decir el radical, no se la concedió;
porque Guiñazú le quiso ‘recordar’ cuando
eran ellos los que pedían el aumento, tema claro está,
no muy conveniente ‘refrescarles’ en una sesión.
En un momento del debate, la presidente Zulema Rodríguez Saá,
muy sarcástica le consultó a su par Jorge Pereira, si
en el informe que envió Campos al Concejo se señalaba
cuánto se cobró por poner los colectivos a disposición
de la gente para ir a ver a Cristina Fernández de Kirchner
al aeropuerto local, ‘olvidándose’ suspicazmente
cuando su compañera de partido, Alicia Lemme, puso los mismos
colectivos, en 2010 en el Carnaval de Río de San Luis, para
trasladar pasistas y sus trajes carnavalescos a distintos puntos del
interior provincial, es decir, además, transponiendo los límites
del ejido municipal. Entendemos que disponer de los colectivos de
la sociedad toda, en ambas ocasiones políticas, es malo; pero
también es malo que el muerto se burle del degollado, porque
solamente deja ver su hipocresía.
Perlitas de Zulema
Durante el debate y como ocurre siempre, la presidente del cuerpo
Zulema Rodríguez Saá demostró que el cargo le
queda demasiado grande, porque no sabe ubicarse en que es ella quien
modera la sesión y no quien puede hacer y decir lo que le plazca
y cuando quiera.
Con el concejal Néstor Menéndez tiene un duelo muy
particular en cada sesión, interrumpiéndolo permanentemente
y hasta maltratándolo, tal como si fuera un dependiente de
ella y no un edil que tiene plena autonomía, aunque es dable
aclarar que su comportamiento, en gran medida, se debe a que Menéndez
no se pone los pantalones largos y no se le para con firmeza para
que cambie su actitud.
El que sí le puso los puntos sobres las íes en la sesión
de ayer, fue Francisco Guiñazú, a quien en un momento
le recriminó “no sea caradura concejal”, repitiendo
la frase en varias oportunidades más, a lo cual el radical
se puso firme y le dijo que debía dirigirse a él “con
respeto, porque yo nunca le falté el respeto a usted”.
Fue el propio Guiñazú quien sobre el final le señaló
que no debía votar, aunque lo mismo lo hizo y le recordó
que el presidente del cuerpo solamente tiene voto cuando se produce
un empate. La respuesta intolerante y desubicada de Rodríguez
Saá fue “si yo siempre voté”, dejando en
claro la actitud del oficialismo provincial en muchos otros casos,
en otros ámbitos y en distintas épocas, de que para
ellos lo irregular se transforma en regular por la sola puesta en
práctica repetitiva, algo muy lejos del sentido común,
que parece ser un sentido poco común en los ‘federales’.
El blooper de González Espíndola
Una situación por lo menos suspicaz se generó a la
hora de la votación nominal de ayer. El primero en votar fue
González Espíndola (FpV), quien a pesar de haber presentado
un proyecto alternativo al ‘federal’, votó por
la afirmativa, es decir negando el aumento del boleto, algo por lo
menos contradictorio. Pero más suspicaz aún, fue que
la corrección a su equívoco partió de la misma
presidente, quien le dijo “vos no podés votar afirmativo,
porque tenés otro proyecto”. ¿Lo traicionó
el subconsciente al edil? ¿Y por qué Rodríguez
Saá se apuró a corregirlo, si en definitiva obtenían
un voto más a su postura y no un voto cualquiera?
Informe: Carlos Rubén Capella
carlosrcapella@yahoo.com.ar