Industriales

Cada vez más críticos con las decisiones del gobierno

La UIA remitió una carta al secretario de Comercio en la que expuso 14 puntos que la administración deberá "respetar" en las negociaciones con la Unión Europea.

Tras el revés sufrido en la Conferencia Ministerial de la OMC de Buenos Aires, de diciembre pasado, el gobierno volvió a la carga este año con su objetivo de armar
el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), pero se topó con un obstáculo que no estaba en sus planes: las grandes empresas industriales, aliadas naturales del proyecto ocfial, endurecieron su cuestionamiento a la posición de la administración de Cambiemos en la negociación, y lentamente se suman al rechazo de un convenio que vislumbran a todas luces desfavorable para el futuro de sus negocios.

La última prueba de ese descontento partió desde la Unión Industrial Argentina (UIA), que le remitió al secretario de Comercio, Miguel Braun, la semana pasada, un documento con 14 puntos "que se deberían respetar de modo de lograr un acuerdo equilibrado entre las partes". La UIA envió esos puntos "en función de la falta de información precisa con la que las negociaciones se vienen llevando en los últimos meses" y ante "las múltiples filtraciones y trascendidos".

Con los 14 puntos, los industriales dieron a conocer su sospecha de que los negociadores no lograrán garantizar "un trato especial y diferenciado" a los países del bloque regional, que están lejos del desarrollo y la competitividad alcanzada por los miembros de la Unión Europea. También reclamaron que se garantice un tiempo prudencial de adaptación previo a la competencia sin aranceles (pidieron por "los plazos originales de desgravación").

A su vez, los hombres del sector fabril se reconocieron preocupados sobre la posibilidad de que los europeos no abran lo suciente sus mercados agrícolas y de alimentos a los productos argentinos. También pidieron que continúen los derechos de exportación y de las licencias de importación, entre otras medidas que protección del comercio internacional.

En el mismo sentido, manifestaron inquietud por los niveles de contenido regional en cada producto industrial que está dispuesto a aceptar el gobierno argentino. A la par, solicitaron que se limite la liberalización de los servicios públicos estratégicos para el desarrollo, y propusieron límites al acceso a las compras públicas.

Finalmente, reclamaron que se proteja y fomente la producción farmacéutica local; que no se adhiera al Tratado de Cooperación de Patentes, que "acote el margen de maniobra regulatorio nacional", y que no se obligue a cambiar los nombres de productos como los champagnes y algunos quesos en orden con los que exige la contraparte europea. Por último, pidieron la actualización de los estudios de impacto existentes.

La discrepancia es llamativa viniendo de empresarios claramente anes al proyecto de Mauricio Macri. La UIA en particular participó activamente del diseño de los proyectos de leyes previsional, laboral y tributario. Sin embargo, con este documento la UIA se sumó a las cámaras empresarias que agrupan a las pymes y a las centrales obreras que cuestionaron históricamente el acuerdo con la Unión Europea.

En la entidad fabril aseguran que la posición de Cambiemos en la mesa de negociación "es la más liberal, como si el país no tuviera nada que perder".

El contexto aporta lo suyo. En la semana que pasó, fuentes privadas dieron a conocer datos de la actividad industrial de enero entre regulares y malos. En sintonía, las estadísticas oficiales de comercio exterior confirmaron una profundización del décit en el intercambio internacional por una suba de las importaciones de los productos nacionales y una caída de las exportaciones.

Pero además las industrias vienen acarreando los aumentos de tarifas y el recorte de recursos crediticios por parte de la administración macrista. El combo terminó por encender los ánimos en las oficinas de la porteña Avenida de Mayo.

"El gobierno sobreactúa un papel y pierde de vista la defensa de la industria nacional. En lugar de proteger, desprotege. Otorga más preferencias de las que los europeos y brasileños están dispuestos a otorgar. Tenemos la posición más liberal como si tuviéramos nada para perder", se quejó un dirigente vinculado a una de las industrias locales de mano de obra intensiva y de los rubros más sensibles a las importaciones.

El empresario lamentó que, mientras Europa tiene políticas de bajas tasas arancelarias, a la par de un entramado complejo de normas técnicas que les permite regular el comercio a conveniencia, "Argentina ni siquiera tiene la voluntad política para tomarse en serio el armado de esa política técnica de normas que le permita resguardar el mercado interno".

La Argentina, agregó, "debería focalizarse en hacer competitivo el Estado para que sean competitivos sus sectores productivos y después ocuparse de integrarse al mundo. Si se integra al mundo así lo único que viene es la destrucción productiva".

El panorama de la UIA no es homogéneo. Hay unos pocos sectores que tienen mejor rentabilidad porque se benefician de la política oficial de impulso de la obra pública. Entre estos se anotan empresas vinculadas al petróleo y la energía, al sector siderúrgico y a sectores del plástico, a la par de ciertos autopartistas y metalmecánicos.

El resto, asegura, "surfea bajo la ola" mientras el consumo interno se ameseta. "El gobierno se tiene que dar cuenta de lo que está pasando. Tiene que entender que no se pueden importar alimentos, productos de calzado, muebles, que no se puede liberar el comercio porque no hay dólares y la gente se queda sin trabajo", concluyó el industrial consultado.

 

 

 

 

 

 
   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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