Opinión - por Gustavo Senn

Ponce "derrapó" y le salió el enano fascista

Costó reconocer al brillante abogado defensor de los derechos humanos en el juicio a quienes actuaron en la represión en San Luis, cuando salió ayer a "fusilar" mediáticamente a quienes hicieron valer su derecho de reclamar a las autoridades, acusando sin precisión a algunos (o todos, no se sabe) los manifestantes de tener "antecedentes delictivos" y con un claro delirio persecutorio, acusar a su antecesora en el cargo de haberlos nombrado para perjudicar su gestión.

“Nosotros ya teníamos, en el momento anterior durante la campaña electoral, conocimiento de que se estaban haciendo nombramientos a personas con antecedentes delictuales y que era de esperarse que a partir de las decisiones que estaba tomando la gestión anterior de la arquitecta Lemme en el margen escandaloso de contrataciones que hizo, incluso hasta dos días antes de dejar el gobierno municipal, y a la luz de los hechos, nos lleva a la certeza de que hubo una intencionalidad política que es la de perjudicar esta gestión”, dijo el abogado ingeniero.

El periodismo -particularmente quien escribe estas líneas- no conoce a todas las personas, pero a juzgar por lo que ellas reclamaban, lo que buscaban el miércoles y repitieron ayer, fue mantener su fuente laboral y que les paguen lo que les deben. Nada más, pero tampoco nada menos.

Aún cuando esa generalización vaga, mezquina, cuestionable, fuera cierta y algunos o muchos de los manifestantes tuviesen antecedentes como los que menciona, también los cobija la Constitución, amparando su derecho al trabajo. ¿O prefiere el intendente que vuelvan al camino del delito en lugar de mantener su fuente laboral?

Pero sería bueno que en lugar de generalizaciones, el intendente, adalid de los Derechos Humanos, sea responsable e identifique a los presuntos delincuentes y si debe denunciarlos por hechos delictivos, lo haga con las pruebas del caso. Es abogado y sabe que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Sino, es simplemente una caza de brujas lo que hace. O peor aún, vulnera otro derecho constitucional: persigue a los que no piensan como él o se manifestaron políticamente en su contra o a favor de su antecesora.

¿Qué hubiera hecho Ponce chico si hubiese tenido que soportar las manifestaciones que le hicieron a su padre?

Ayer, la oficina de prensa municipal, que volvió a ningunear el reclamo desde el título del informe que publicó, dijo también que "el Ejecutivo municipal realizó una denuncia ante el Juzgado de Instrucción en lo Penal y Correccional Nº 1 a cargo de la jueza Mirta Esley, quien resolvió una medida cautelar ordenando la salvaguarda de la libre circulación, de los bienes del Estado municipal, bienestar general y derechos inherentes a la comunidad, y la restricción de acercamiento a Blanca Adriana Sáez a una distancia no menor de 150 metros del edificio municipal".

Enrique, ¡quemaron cuatro gomas!

Blanca Adriana Sáez era la vocera del grupo, que cometió un pecado mayor aún: después de reunirse con el secretario de Gobierno, Julio César Fagés, hizo lo propio con concejales del rodriguezsaísmo, encabezados por Zulema Rodríguez Saá. ¿Eso, por si mismo, la constituye en una persona peligrosa?

No la conozco a Blanca Saéz, no sé quién es y hasta es probable que sea "puntera" del Compromiso Federal como aseguran, pero eso no invalida su reclamo ni le recorta sus derechos. La Argentina es de todos los argentinos, no de los que piensan igual al gobernante de turno.

Qué hubiera hecho Ponce chico -pensando en el otro extremo de lo sucedido en los últimos años en San Luis- si hubiese tenido que soportar tres manifestaciones semanales como sucedió durante más de dos años frente a la Casa de Gobierno. Ayer se comunicó con el ministerio del Interior para acusar a los manifestantes ¿Hubiese pedido entonces que le mandaran a la Gendarmería para que lo custodie? ¿O hubiese ordenado represión tras represión como lo hizo Alberto Rodríguez Saá?

Gran parte de quienes lo apoyaron para que llegara hasta donde hoy está, lo hicieron esperanzados en un cambio, pero no en ese sentido. Fue para que crecieran las libertades, se protegiera a los vulnerables, a las minorías. No para que haga despidos a mansalva de los que piensan distinto, acusándolos, para colmo, de delincuentes.

El intendente está nervioso, no solo con los que ayer volvieron a manifestarse. Está nervioso con todo y con todos. Con los periodistas inclusive, a quienes, por ejemplo, no quiere renovarles el pase libre para circular en Transpuntanos. ¿Será porque no lo ven como él quisiera? Aclaro por las dudas, nunca lo tuve ni lo he solicitado.

Cuesta reconocer en el intendente al Enrique de otros tiempos.

Todos tenemos derecho a equivocarnos, pero para gobernar hay que saber escuchar y tener la sabiduría para reconocer el error y rectificar el rumbo.

De otra manera, el pueblo habrá tropezado de nuevo con la misma piedra, aunque se la haya disfrazado con bonitos discuros de campaña. Como decía Mariano Moreno, se habra mudado de tirano sin haber acabado con la tiranía.

Gustavo Senn
gustavosenn@gmail.com

 

 

 

 
   
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