Tras la "limpieza" de la era Lemme

Pequeño manual ilustrado sobre los derechos de los trabajadores

San Luis (Pelr) 08-01-08. "El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público...".

No es el manifiesto comunista, es la Constitución de la Nación Argentina, en su artículo 14 bis, donde quedan consagrados los derechos de los trabajadores, que en el artículo siguiente asegura que "En la Nación Argentina no hay esclavos, los pocos que hoy existen quedan libres con la jura de esta Constitución...". Aunque reformada en 1994, la cláusula anti esclavista permaneció, al igual que la del artículo 15, donde se asegura que no habrá prerrogativas de sangre ni de nacimiento... "Todos sus habitantes son iguales ante la ley y admisibles en los empleos, sin otra condición que la idoneidad".

No hay ninguna ley, ordenanza, decreto u ocurrencia de dictadorzuelo que esté por encima de la Constitución Nacional. O al menos no debería haberla. Tampoco debería ocurrir en San Luis de Loyola Nueva Medina de Río Seco.

Pero, en este singular repaso de las normas que nos rigen, para hacer cierto el apotegma del que dicen es su lider máximo, de que "dentro de la ley todo, fuera de la ley, nada"; veremos lo que dice nuestra Constitución de la Provincia de San Luis:

"Todos los habitantes de la Provincia, sin distinción de sexo, son admisibles enlos empleos públicos, sin otra condición que la idoneidad", dice el primer párrafo del Artículo 23 y en el tercer párrafo abunda diciendo que "A estos empleados se les reconoce el derecho a la estabilidad, a la sede o lugar de residencia para su desempeño cuando la exigencia del servicio lo permita, al escalafón y a la carrera administrativa, esta última según se reglamente en la ley respectiva".

Salvo detalles, pareciera que ambas normas no se contradicen, al menos en su espíritu.

La Carta Orgánica de la ciudad de San Luis, hila más fino aún sobre los derechos laborales de los agentes municipales y el artículo 22 habla directamente del "régimen del empleo público municipal. El ingreso de los agentes a la agentes a la administración pública municipal y su organización, estará sujeta a la cumplimentación de los siguientes principios: Estabilidad del empleado público mientras cumpla con los deberes a su cargo; respeto a su dignidad y capacidad de trabajo; ingreso a las fuentes de labor con con criterio igualitario, evitando la discriminación política y religiosa, empezando por las categorías más inferiores en resguardo de la carrera administrativa; sistema de contratación directa de personal destinado únicamente para tareas eventuales o de temporada...".

Ser o no ser, esa es la cuestión

En el discurso de asunción, la señora intendente de San Luis, arquitecta Alicia Lemme se refirió con amargura a la obra de peatonalización de la avenida Illia, puesto que el busto de Eva Perón había sido sacado y "no está previsto su reubicación" en el lugar. Un hecho simbolico, que a los peronistas de verdad, seguramente debe apenar.

Pero mucho más pena debe causarles al "único heredero", es decir el pueblo, la manipulación que se hace de los símbolos y las conquistas que consiguieron a través del peronismo. El resaltado es del autor de la nota.

Por esa razón y haciendo uso de bibliografía editada en diciembre de 1988, que con la foto de un joven Adolfo Rodríguez Saá en la tapa, se titula Doctrina Peronista - Juan D. Perón - Para que San Luis siga creciendo humildemente acercamos el "APENDICE Nº 3
TEXTO DE LA DECLARACION DE LOS DERECHOS DEL TRABAJADOR", que fueron "Proclamados el 24 defebrero de 1947 por el Excelentísimo Señor Presidente de la Nación, general Juan Perón, en solemne acto público".

DERECHOS DEL TRABAJADOR

El Presidente de la Nación Argentina, haciéndose intérprete de los anhelos de justicia social que alientan los pueblos y teniendo en cuenta que los derechos derivados del trabajo, al igual que las libertades individuales, constituyen atributos naturales, inalienables e imprescriptibles de la personalidad humana, cuyo desconocimiento o agravio es causa de antagonismos, luchas y malestares sociales, considera necesario y oportuno enunciarlos mediante una declaración expresa, a fin de que, en el presente y en el futuro, sirvan de norma para orientar la acción de los individuos y de los poderes públicos, dirigida a elevar la cultura social, dignificar el trabajo y humanizar el capital, como la mejor forma de establecer el equilibrio entre las fuerzas concurrentes de la economía y afianzar, en un nuevo ordenamiento jurídico, los principios que inspiran la legislación social.

Por ello, y de acuerdo con estos propósitos y fines, formula solemnemente la siguiente:

DECLARACION DE LOS DERECHOS DEL TRABAJADOR

I Derecho de Trabajar:

El trabajo es el medio indispensable para satisfacer las necesidades espirituales y materiales del individuo y de la comunidad, la causa de todas las conquistas de la civilización y el fundamento de la prosperidad general; de ahí que el derecho de trabajar debe ser protegido por la sociedad, consider'ándolo con la dignidad que merece y proveyendo ocupación a quien la necesite.

II Derecho a una retribución justa

Siendo la riqueza, la renta y el interés del capital frutos exclusivos del trabajo humano, la comunidad debe organizar y reactivar las fuentes de producción e forma de posibilitar y garantizar al trabajador una retribución moral y material que satisfaga sus necesidades vitales y sea compensatoria del rendimiento obtenido y del esfuerzo realizado.

III Derecho a la capacitación

El mejoramiento de la condición humana y la preeminencia de los valores del espíritu, imponen la necesidad de propiciar la elevación de la cultura y de la aptitud profesional, procurando que todas las inteligencias puedan orientarse hacia todas las direcciones del conocimiento, e incumbe a la sociedad estimular el esfuerzo individual proporcionando los medios para que, en igualdad de oportunidades, todo individuo pueda ejercitar el derecho a aprender y perfeccionarse.

IV Derecho a condiciones dignas de trabajo

La consideración debida al ser humano, la importancia que el trabajo reviste como función social y el respeto recíproco entre los factores concurrentes de la producción, consagran el derecho de los individuos a exigir condiciones dignas y justas para el desarrollo de su actividad y la obligación de la sociedad de velar por la estricta observancia de los preceptos que las instituyen y reglamentan.

V Derecho a la preservación de la salud

El cuidado de la salud física y moral de los individuos debe ser una preocupación primordial y constante de la sociedad, a la que corresponde velar para que el régimen de trabajo reúna los requisitos adecuados de higiene y seguridad, no exceda las posibilidades normales del esfuerzo y posibilite la debida oportunidad de recuperación por el reposo.

VI Derecho al bienestar

El derecho de los trabajadores al bienestar, cuya expresión mínima se concreta en la posibilidad de disponer de vivienda, indumentaria y alimentación adecuadas, de satisfacer sin angustias sus necesidades y las de sus familias en forma que les permita trabajar con satisfacción, descansar libres de preocupaciones y gozar mesuradamente de expansiones espirituales y materiales, impone la necesidad social de elevar el nivel de vida y de trabajo con los recursos directos e indirectos que permita el desenvolvimiento económico.

VII Derecho a la seguridad social

El derecho de los individuos a ser amparados en los casos de disminución, suspensión o pérdida de su capacidad para el trabajo, promueve la obligación de la sociedad de tomar unilateralmente a su cargo las prestaciones correspondientes o de promover regímenes de mutua obligatoria destinados, unos y otros, a cubrir o complementar las insuficiencias e inaptitudes propias de ciertos períodos de la vida o las que resulten de infortunios provenientes de riesgos eventuales.

VIII Derecho a la protección de su familia

La protección de la familia responde a un natural designio del individuo, desde que en ella generan sus más elevados sentimientos afectivos y todo empeño tendiente a su bienestar debe ser estimulado y favorecido por la comunidad como el medio más indicado de propender al mejoramiento del género humano y a la consolidación de principios espirituales y morales que constituyen la esencia de la convivencia social.

IX Derecho al mejoramiento económico

La capacidad productora y el empeño de superación hallan un natural incentivo en las posibilidades de mejoramiento económico, por lo que la sociedad debe apoyar y favorecer las iniciativas de los individuos tendientes a ese fin y estimular la formación y utilización de capitales en cuanto constituyen elementos activos de la producción y contribuyan a la prosperidad general.

X Derecho a la defensa de los intereses profesionales

El derecho de agremiarse libremente y de participar en otras actividades lícitas tendientes a la defensa de los intereses profesionales, constituyen atribuciones esenciales de los trabajadores que la sociedad debe respetar y proteger, asegurando su libre ejercicio y reprimiendo todo acto que pueda dificultarlo o impedirlo.

"Una sola clase de hombres: los que trabajan"

Decía Perón y era una de sus frases predilectas, que hay una sola clase de hombres: "Los que trabajan". Y no hay trabajadores de Vergés, trabajadores de Lemme o trabajadores de Pérsico. Hay simplemente trabajadores.

Ellos, los que se fueron, están muy cómodamente apoltronados en la seguridad de sus puestos. Los que pusieron su vida defendiendo la autonomía, además de su trabajo cotidiano, tienen que hamacarse nuevamente y enfrentarse con una nueva lucha, desigual.

Alicia Lemme prometió ser madre y hermana. Un peso demasiado grande. Conque sea una dirigente con sensibilidad social, que cumpla con la Constitución y las Leyes, alcanza.

"Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar".

Informe: Gustavo Senn
gustavosenn@argentina.com

 

 

 


Aunque se aplicó la doctrina con los recortes convenientes, el libro, al menos, fue publicado