Opinión - por Daniel Martínez *

Crónica de una muerte anunciada

Para comenzar esta Nota de Opinión me permito hacer una cronología de hechos, para quien se interese en leerla pueda tener una mayor comprensión de lo que intento comunicar. Tal vez lo que todos (o muchos) sepan que estoy en prisión por el crimen de Darío Gramaglia, pero lo que muy pocos conocen es que estoy en prisión sin tener una sola prueba real, concreta e indubitable en mi contra. Todo fue un circo judicial, en el cual había que encontrar un perejil y al parecer era el más indicado para ese papel.

Aclarando que la Corte Suprema de Justicia de la Nación le ordenó al Superior Tribunal de San Luis que revisara la sentencia que me condenó y teniendo en cuenta que la Corte tardó solamente ocho meses en dictar esa sentencia y que el Superior Tribunal tardó más de tres años en hacerlo y como no podía ser de otra manera, siempre en mi contra, paso a la cronología de hechos:

11-11-2011: En el oficialista Diario de la República se publicó una entrevista a Lilia Novillo, y en ella dijo “es una condena muy larga, hay tiempo para resolverla”, lo que se convierte en un verdadero prejuzgamiento en mi contra, puesto que si dice que la condena es muy larga, está dando por cierto que es justa. ¿Esto lo dijo habiendo leído el expediente o simplemente sabiendo que no necesitaba leer nada puesto que me condenaría de todos modos? ¿Acaso Novillo no leyó nunca el Artículo 39 de nuestra Constitución Provincial que lleva el título de “Principio de inocencia”? Por las dudas no lo haya leído le comento que ese artículo dice: “Toda persona es inocente mientras no sea declarada su culpabilidad por sentencia firme de juez competente, dictada en debido proceso…” y para esos días, yo no tenía “sentencia firme” por lo que jamás pudo haber dicho lo que dijo sin prejuzgarme. Para Novillo yo soy culpable y lo mismo votó y lo hizo, obviamente, en mi contra.

08-02-2012: Dice Lilia Novillo en la Cédula Postal 38154 PEX 73608/10 “Está formado el nuevo Tribunal” y pide expediente para resolver nueva sentencia. La formación del nuevo Tribunal la integran Lilia Novillo, Carlos Guillermo Maqueda, María Silvia Castillo de Insúa, Mariel Elisabeth Linardi y Humberto Emiliano Agúndez.

Febrero 2013: Habiendo resuelto Lilia Novillo un año más tarde de esa conformación, pasa a firmar Maqueda, quien se toma 15 días en resolver. Acto seguido pasa a Linardi, quien devuelve el expediente porque se había excusado -al igual que Agúndez- sin que la hubieran notificado. Esto se convirtió en un error garrafal o supremacía de poder, puesto que dieron por hecho un Tribunal que no estaba realmente conformado. Me pregunto: ¿Pudieron resolver Novillo y Maqueda sin haberse conformado fehacientemente el Tribunal? Por lo que se puede ver, poder pudieron, el hecho es si esto es jurídicamente correcto.

09-09-2013: Nueva Cédula Postal, donde se informa que el Tribunal se integró con Teresa de Lourdes Maletto, Sandra E. Piguillem. Novillo vuelve a pedir el expediente.

Diciembre 2013: El expediente pasa a Piguillem, quien pide el cuerpo principal. Cabe aclarar que Piguillen es la única penalista en este tribunal.

Febrero 2014: Resuelve Piguillem.

Octubre 2014: Habiendo transcurrido ocho meses sin tener noticias del proceso de sentencia, y habiendo seguido el rastro tanto personal como informáticamente sin resultados positivos, tomo conocimiento que se habían reunido para dictar la nueva sentencia. Pero recién el 11 de noviembre de 2014 se reúne el Tribunal y dicta la misma, como era de esperar, en mi contra.

El mismo perro con diferente collar

Y también como era de esperar, fue la misma sentencia que le había revocado la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pero esta vez sin el artículo 80 del Código Penal, que fija la participación de 2 o más personas, puesto que se les había caído el juicio contra Soria y Sánchez.

La primera sentencia tiene 20 páginas de fundamentos, mientras que la nueva tiene más de 100 páginas, en las que según deduzco solamente se dedicaron a atar los cabos que habían quedado sueltos en la sentencia anterior, no a aplicar el Derecho. Es decir, como ante la primera sentencia mi condena era injusta, buscaron todas las vueltas necesarias para que la sociedad se convenza de una culpabilidad que no me cabe. Me pregunto ¿Necesitaron 100 páginas solamente para ‘atar’ la “alevosía y premeditación” erigida por “los payasos del primer circo judicial”?

A modo de ejemplo, solo cito la declaración de la testigo Yeni Carreras, quien testimonió en cuatro oportunidades, dos en sede policial y dos en sede judicial, y en ninguna de ellas me involucró en el hecho. Pero, vaya sorpresa, la quinta vez lo hizo en el juicio oral y público y allí sí me involucra. ¿Por qué lo hizo? Porque no tenían pruebas suficientes en mi contra y en el juicio ‘la peinó’ el equipo estrella de la parte querellante, los abogados José Luis Dopazo y Virginia Palacios Gonela; lo que provocó el alevoso cambio de Carreras.

El otro ejemplo es el ADN. Está súper comprobado de que hubo mala intención en el fraguado de esta prueba. Tres ADN hechos por la ‘perito estrella’ del Poder Judicial, Judith Andrada (hoy desaparecida, tal vez escondida, tal vez desterrada, vaya uno a saber el laberinto político-judicial qué huesito le tiraron para que desaparezca sin dejar rastros). En el segundo juicio por Gramaglia, quedó demostrado que Andrada hacía ADN truchos, lo dijo en ese juicio la Directora del Laboratorio Genético, Virginia Divizia y por eso dejaron en libertad a Soria. Hay que tener en cuenta también, y preguntarse por qué no concedieron la exhumación de la víctima para hacer su ADN en el Laboratorio Genético; tal vez porque ¿La Cámara del Crimen Nº 1 quedaba al borde del Jury si decían que sí a esa exhumación?

Me pregunto ¿Solo me queda la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que se haga justicia con mi persona?

Las dudas que no me dejan en paz

¿A quién encubren con este fallo? ¿Cómo hicieron para descalificar, en el juicio, al perito genético de mi parte, Gustavo Penacino, y tiempo más tarde le dieron la dirección, organización y ejecución del Laboratorio Genético de San Luis que depende de Laboratorios Puntanos? Esa intervención de Penacino, fue detenida por la ‘iluminada’ Carina Gregoraschuk, quien hoy también está desaparecida de todo medio de comunicación.

En 2004, cuando ocurre el asesinato de Gramaglia, San Luis se encontraba en un estado bochornoso luego de la agresión policial a los maestros y la Multisectorial con protesta generalizada y no se podían dar el lujo de sumar la de la familia Gramaglia, entonces había que tapar urgentemente este hecho y encontrar perejiles que les sirvieran, y no tuvieron mejor idea que agarrarme como el primer perejil.

Desde tiempos inmemoriales se dice que al pueblo hay que darle pan y circo, y en este hecho el circo lo armaron los asalariados protegidos por el Poder Judicial.

Me pregunto ¿Qué culpa cargo? ¿Ser extranjero? ¿Ser portador de antecedentes? ¿O no tener gente para marchar delante de sus narices?

* Daniel Martínez fue condenado en 2008, junto a Alberto Figueroa, por el asesinato de Darío Gramaglia. Desde ese entonces viene dando una dura batalla contra la corpo judicial por demostrar que en el juicio no hubo una sola prueba fehaciente en su contra.

 

 

 

 
   
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