Opinión - por Jorge Daffra
Protesta triunfal
En la San Luis gobernada por una misma familia durante 27 años,
desde el reinicio de la democracia en 1983, se han registrado: paros,
marchas, protestas, asambleas, manifestaciones y quejas de todo tipo,
ya sean estas sectoriales, parciales, unificadas o de cualquier naturaleza.
De distinto tenor, de la mas variada exteriorización, a veces
pacíficas otras con mayor vehemencia.
El gremio docente, nunca representado en un sindicato único,
a lo largo de estas casi tres décadas, realizó demandas,
acompañó luchas, propuso paros, y junto con esta mecánica,
llegaban frustraciones por los casi insignificantes logros alcanzados.
El poder omnímodo de los Rodríguez Saá, siempre
manifestado a partir del autoritarismo, cuando no pudo desactivar
la queja, buscó, como todo régimen totalitario la más
variada disponibilidad de recursos deleznables para acallarlos: sembrar
de intriga, intentar dividir los frentes gremiales, reprimirlos, amedrentarlos,
descontarles los días no trabajados en forma por demás
arbitral, trasladarlos, despedirlos, utilizar los medios de comunicación
masivos a su servicio para confundir al resto de la población.
Pero esta vez, los gremios con el apoyo y presión unánime
de sus bases resolvieron cambiar la metodología, unificaron
la protesta, más allá de las diferencias sectoriales,
tragaron saliva y sapos, conocían de traiciones y claudicaciones,
imaginaban que la tarea de llevar adelante un paro por "tiempo
indeterminado", iba a resultar traumática, dificultosa
para darle continuidad en el tiempo si desde el poder gubernamental
no se encontraban respuestas, sin embargo sabían que no podían
detenerse: era "ahora o nunca".
Hicieron durante 40 días: asambleas, marchas, cortes, juntas
en plazas, levantaron carpas. Pero hubo una manera formidable de vencer
las barreras que les levantaba el gobierno: la toma de conciencia,
el trasladar el conflicto al pueblo, el aprovechar el magnifico medio
de los servicios electrónicos, fundamentalmente Internet para
unificar discursos, para llegar a cada rincón de la provincia
su palabra, para aclarar dudas, para justificar el paro. Y dónde
las cosas no estaban demasiado claras, sus referentes se trasladaron,
acompañaban a sus colegas y afiliados, los participaban, en
esto el gremio de ASDE de Villa Mercedes fue un ejemplo.
Este 11 de abril con la disposición de levantar el paro, bajo
condición que el miércoles 14 se reúnan los gremios
con el gobierno para empezar a ver como se atienden sus requerimientos.
Resulta esta instancia una tregua fundamental que los maestros sostienen,
siempre y cuando el dialogo se muestre serio y con amplitud de criterios,
y no con la soberbia que hasta el momento ha demostrado el gobernador
Alberto Rodríguez Saá, quien nunca apareció para
atender las peticiones docentes.
La arrogancia de un gobierno sordo e insensible, hizo que el conflicto
se extendiera, bastaba con escuchar y dialogar, característica
inaudita para una administración acostumbrada a avasallar las
instituciones.
Hoy, a partir del conflicto, hay una sociedad que se despertó
para interiorizarse qué era lo que pasaba con la Educación,
pilar irremplazable en toda sociedad democrática. A pesar de
los intentos del gobierno por desactivarlos e intentar poner al pueblo
en contra de los demandantes, no encontró respuesta alguna,
por el contrario hubo acompañamiento, el resto de los ciudadanos
mayoritariamente saben que el reclamo es justo.
Se ha alcanzado un logro no menor, hay un pueblo expectante de lo
que decidan sus educadores, si no se encuentran respuestas en las
reuniones pactadas, el paro retornará y el desgaste de la medida
será única responsabilidad de un gobernador despótico
que se presume invencible, ignorando tal vez, que hay pueblos que
tardan más que otros en rechazar conductas inauditas y humillantes,
pero inexorablemente se deciden a pelear por su dignidad.
Jorge Fernando Daffra
Diputado Provincial Mandato Cumplido