El gobierno de Piñera prometió que no habrá
ley de Punto Final
A un mes de haber asumido, el gobierno afirmó que en Chile
"no habrá ley de punto final en las causas de derechos
humanos” pues se "mantiene intacto” el criterio seguido
en la materia por los gobiernos anteriores.
Así lo expresó la flamante secretaria ejecutiva del
Programa de Derechos Humanos, la abogada penalista Rossy Lama, quien
anunció que el gobierno "llegó a un acuerdo con
la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos”
para trabajar "en conjunto”.
Aseguró que las prioridades de su gestión son "las
políticas que en esta materia se han seguido hasta ahora y
que este nuevo gobierno mantiene en cuanto al seguimiento de las causas
de derechos humanos abiertas y el trabajo conjunto con las agrupaciones
de familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos”.
"También prestaremos el mismo apoyo social y jurídico
a aquellos familiares que no pertenecen a ninguna agrupación”,
advirtió Lama en una entrevista publicada hoy por el diario
estatal La Nación, en la que anunció que el gobierno
va a "seguir presentando querellas cuando corresponda en los
casos donde aún no están interpuestas”.
La funcionaria sostuvo que "las líneas de acción
de este Programa están establecidas por ley y eso no puede
cambiarse, a no ser que esa ley sea cambiada”. "Pero no
está dentro de la política de este gobierno modificar
las tareas de este Programa”, aclaró y subrayó:
"Vamos a cumplir con la ley que nos rige tal como se establece.
Para este Programa y el gobierno, no habrá ley de punto final
en las causas de derechos humanos”.
Lama rechazó la posibilidad de fijar un plazo para la conclusión
de los procesos por violaciones de derechos humanos durante la dictadura
porque "las causas tienen un curso natural” y "la
historia” ha "demostrado” que "en el derecho
penal no se puede poner plazo a los procesos”.
"Lo que sí se puede hacer es fijar, en conjunto con el
Poder Judicial y las agrupaciones de familiares, líneas de
investigación que permitan que los procesos avancen más
rápido”, dijo, pero subrayó que "las causas
tienen que seguir su curso natural hasta que se sepa toda la verdad
y se haga justicia”.
Respecto de la política seguida por el Programa bajo los gobiernos
de la Concertación, que se opuso en los tribunales a la aplicación
de la amnistía y a la prescripción de los delitos de
lesa humanidad, Lama aseguró que "ese criterio se mantiene
intacto”.
"Así lo establecen los tratados internacionales y nuestra
legislación tiene incorporados esos tratados”, explicó
la abogada y remarcó que "ésa seguirá siendo
la política institucional de este Programa”.
Lama afirmó que, igual que lo hicieron los gobiernos de la
Concertación, la administración de Piñera continuará
oponiéndose a la llamada "media prescripción”
que aplica la Corte Suprema, en virtud de la cual procesados y condenados
por delitos contra los derechos humanos pueden cumplir las penas en
sus casas, bajo un régimen de libertad vigilada.
"También seguiremos opiniéndonos a ese criterio,
porque en este tipo de delitos de lesa humanidad no procede aplicar
ni amnistía ni ningún tipo de prescripción”,
explicó.
Asimismo, la abogada manifestó que el gobierno mantendrá
el criterio de sostener ante la Justicia la imprescriptibilidad del
secuestro en el caso de los desaparecidos porque "es un delito
de carácter permanente y así seguirá siendo para
este Programa”.
La funcionaria reveló que mantuvo reuniones con representantes
de las agrupaciones de familiares de víctimas y aseguró
que "en más de 90 por ciento” esos contactos "han
sido
retroalimentativos”.
"Ellos han presentado sus inquietudes y yo he respondido a cada
una de ellas; han sido bastante receptivos, unos menos que otros,
y no ha habido mayor oposición, pero sé que las confianzas
hay que generarlas según vayan siendo los resultados de nuestro
trabajo”, señaló.
No obstante, indicó que "se llegó a un acuerdo
con la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos”
para trabajar "en conjunto con ellos”.
Lama aseguró que el equipo de abogados del Programa "se
mantiene exactamente igual” y "no habrá modificaciones”,
así como no habrá una reducción del presupuesto,
para el cual "incluso se pidió una suma adicional”.
La asunción de Piñera el 11 de marzo pasado, tras haber
ganado las elecciones al frente de una alianza de centroderecha integrada
por figuras y partidos que estuvieron comprometidos con la dictadura
(1973-90) encabezada por el general Augusto Pinochet, generó
en amplios sectores dudas y desconfianza sobre la política
de derechos humanos del nuevo gobierno.