Si no cumple un compromiso público

¿Qué clase de titular tiene el Ministerio de Educación?

San Luis (Pelr) 12-04-10. Más allá del acuerdo al que arribaron gobierno y sindicalistas docentes el sábado pasado, la realidad mostró que al frente del Ministerio de Educación está una persona que no cumple un compromiso que hizo público en un programa que lo ven muchísimos argentinos. El audio que acompaña esta nota, demuestra claramente cuando el ministro de Educación de San Luis, Fernando Salino, le dice “Sí” a la propuesta dada por los docentes Carlos Rojas y ‘Mané’ Quattropani, y que Nelson Castro tuvo que repetir dos veces para que finalmente Salino lo diera. La propuesta era: ‘El viernes se firma un acta compromiso de negociación y el lunes comienzan las clases’. El viernes Salino incumplió su compromiso público y no quiso firmar el acta que recién firmó el sábado a la noche, casi madrugada del domingo, porque durante esa jornada los docentes habían salido nuevamente a la calle y realizaron cortes de ruta en Mercedes y otros puntos de la proviincia.

Salino está al frente del Ministerio de Educación y si bien la falta a un compromiso público es criticable a cualquier funcionario, debería serlo mucho más aún a un ministro de Educación, porque precisamente se supone que es el Ministerio que da las pautas para que nuestros hijos se eduquen y ante esta falta de palabra del máximo responsable de la Educación en la provincia, uno puede preguntarse ¿Qué clase de pautas educativas puede dar Salino a nuestros hijos con estas actitudes?

Por otra parte, si Salino incumplió este compromiso público, ¿Se le podrá creer a cada compromiso que asumiera en las negociaciones que se abran el miércoles? ¿Si la palabra de Salino no tiene valor, su firma la tendrá?

Tal vez algunos piensen que incumplir un compromiso no es algo de vida o muerte, y si así sucediera, eso significa que en nuestra provincia está tan desvalorizado todo, que algo tan grave como es faltar a la palabra empeñada, parezca una trivialidad, pero no, faltar a la palabra es algo muy grave, tan grave que es imperdonable a un funcionario de tan alto rango como Salino.

En un país que se precie de ser serio, un funcionario con la actitud del jueves de Salino, hubiera renunciado a su cargo apenas incumplió con la palabra empeñada, en nuestro devaluado San Luis, hoy en día Salino sigue siendo ministro de Educación y lo que aún es peor, va a comandar las negociaciones a partir del miércoles.

En un país del primer mundo, si el funcionario no hubiera renunciado, su autoridad inmediatamente superior, sin lugar a dudas, le hubiera pedido la renuncia. En San Luis, ese Otro País, todo es posible, hasta que los funcionarios incumplan con la palabra empeñada. Así de empañado está nuestro futuro.

Informe: Carlos Rubén Capella
carlosrcapella@yahoo.com.ar

 

 

 

 
   
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